¿Vamos de mal en peor en la UPC?

Por Aquilino Cotes Zuleta

Es inapropiada y podría considerarse muy ligera la convocatoria que propone el Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad Popular del Cesar (UPC) para elegir de manera virtual a los cuatro integrantes de esa institución que se encuentran vacantes.

También resulta incongruente la convocatoria, porque en mayo de este año el CSU, en pleno, aprobó que dichas elecciones serían presenciales y nunca virtuales. Se recuerda que el CSU está sesionando, ahora, con cinco miembros porque a cuatro de ellos se les terminó el periodo.

La otra cara de la moneda es que en la UPC hay un rector encargado porque la titular, Darling Guevara, fue suspendida provisionalmente por el Consejo de Estado mientras decide de fondo una demanda en su contra, decisión que está a punto de salir.

Mientras tanto, la universidad funciona sobrecargada en la virtualidad por asuntos de la pandemia y sus plataformas virtuales están con un peso por el tráfico de estudiantes, docentes y administrativos.

Incluso, en las redes sociales es usual encontrar protestas, contrariedades y animadversiones contra los directivos porque se afirma que se prioriza la improvisación, en cargos directivos.  

Igual, hay tensión entre los estudiantes ante las inconsistencias por las matrículas de los estratos 1 y 2 quienes no deben pagar. Sin embargo, las quejas aseguran que muchos que creían que tenían derecho a matricula cero, hoy tienen matriculas pendientes a pesar de pertenecer a los estratos 1 y 2.  Eso hay que resolverlo pronto, antes que surja una protesta de hecho.  

En fin, además de todos los contratiempos que ocurren en la UPC, se suma ahora la convocatoria que plantea el CSU: “por medio del cual se dictan disposiciones transitorias para la realización de las elecciones de los representantes de los egresados, docentes, estudiantes y de las directivas académicas ante los diferentes cuerpos colegiados para el periodo 2020 – 2024”.

Sin embargo, los estamentos universitarios sostienen que es prematuro hacer elecciones virtuales en la universidad sin tener en cuenta todo lo que está ocurriendo al interior de las clases en entornos virtuales y la necesidad que tiene la misma institución de capacitar a sus estudiantes y docentes.

Muchos no entienden por qué tanta carrera en hacer elecciones virtuales si con los cinco miembros activos en el CSU se pueden tomar decisiones.

Lo más práctico sería esperar la posibilidad de adaptación del desarrollo de las clases de los estudiantes y docentes, no mezclar el tema político con el académico, resolver primero el tema de los cientos (¿o miles?) de estudiantes que están sin matrículas, capacitar a los docentes como debe ser y racionalizar los gastos.

Sería prudente, por el momento, aplazar la posibilidad de elecciones hasta tanto no se logre resolver sobre la marcha los inconvenientes por el acceso y movilidad a la plataforma Moodle de los estudiantes y docentes.

Es más, la falta de un rector en propiedad suscita inconvenientes de gobernabilidad entre la comunidad universitaria y en ese sentido se indica que el CSU debe esperar el fallo definitivo del Consejo de Estado para decidir con este otro escenario si hay que designar a otro rector. Entonces, se haría una convocatoria con sentido real.   

Hasta la próxima semana.

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