¿Qué pasó con la terna?

Antonio Maria Araujo

Muy juiciosos vimos a los partidos políticos que inscribieron al ex gobernador Luis Alberto Monsalvo en la conformación de la terna, totalmente contrarios al letargo del Gobierno nacional, que a la fecha no se ha pronunciado en aras de salvaguardar la inspiración de la norma y los términos del debido proceso, así taxativamente      no estén determinados en la jurisprudencia.

Afirman algunos analistas que el grupo escogido no ha pasado aún del Ministerio del Interior, organismo encargado de estudiar exhaustivamente la idoneidad y experiencia de los ternados, de los cuales el señor presidente de la República designará el reemplazo del funcionario sancionado. Causando curiosidad la dilación en el análisis técnico de cada nombre, entendiéndose que la puja política no se hace en esta instancia, sino que se surte al momento de la escogencia en el Palacio de Nariño.

Y es aquí donde surgen los interrogantes. ¿Será que hay algún interés de funcionarios de este ministerio en engavetar la terna, para que siga corriendo el tiempo e intentar impedir unas elecciones atípicas?, ¿Será que la casa de gobierno del departamento no se siente segura de la escogencia de uno de sus aliados y prefiere dilatar la designación presidencial, mientras el doctor Wilson Solano sigue haciendo uso de las funciones del encargo?, ¿Será que algún funcionario del ministerio está haciendo el mandado a cambio de alguna promesa electoral futura, al tiempo que se aparta de los lineamientos de su partido político de origen?, ¿Será que después de esta demora ministerial no viene otra prórroga, encargada de mantener las ascuas que además de salvaguardar los intereses de un grupo político, nos captura en la ingobernabilidad que atrasa nuestro desarrollo?, ¿Será que la tardanza es porque no han encontrado tacha en los nombres presentados y los intereses políticos van en otra dirección?

No sé, pero algo raro ha de estar pasando porque hasta donde públicamente se conoce de los ternados, son personas honorables que con lujo de detalles pueden ostentar la máxima dignidad de nuestro departamento. El doctor Wilson Solano según las diversas opiniones es un buen ser humano, la doctora Esther Mendoza muy inteligente y trabajadora de acuerdo al compromiso mostrado en su secretaría y el doctor Alejandro Aroca goza de vasta experiencia en el sector público-privado, por lo que con su inteligencia y capacidad de lucha puede llegar a ser un buen gobernador. 

Cuando llegue el momento político será otra la conversación. El problema de hoy es la interinidad que grave daño le hace a las decisiones del mandatario. En estas condiciones el funcionario no pasa de ser un subalterno dispuesto a cumplir órdenes, en agradecimiento al espaldarazo político de la emergencia, mientras que un gobernador empoderado ya sabe que su hoja de vida también fue determinante y que su integridad jurídica va a depender del buen juicio con que invierta los recursos de todos, también sabe que fue designado no solo para ser un fantasma sin recordación dedicado a ser un ‘firmón’, sino que va a poner sus mejores esfuerzos en mitigar una crisis social, económica y de todo tipo, resultante de la actual pandemia, por ejemplo.

Esperamos entonces que el Gobierno nacional reprima cualquier brote de negligencia consentida y se pronuncie a favor de un sufrido departamento, el cual encuentra en su insensible dirigencia política dominante, la indiferencia a sus verdaderas necesidades.  Ojalá el señor presidente pregunte por este tema y tome cartas en el asunto directamente, para que su gestión en el departamento del Cesar no siga quedando triturada en los vericuetos de la caprichosa burocracia capitalina.  Un abrazo. –

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